Conducir en la noche


Cuando conduces de día, por una carretera cualquiera, puedes fijar la vista tranquilamente a unos 30 ó 40 metros por delante de tu coche, incluso más si el camino no tiene muchas curvas. Esto te permite prever tus movimientos con mucha anticipación. Sabes, unos cuantos segundos antes, hacia donde vas a tener que girar el volante en la próxima curva. Tienes, básicamente, suficiente información acerca del futuro como para anticiparte, prever y planificar tus movimiento. Esto tranquiliza y reduce el estrés. Pero también produce una peligrosa situación de confort y auto confianza.

Cuando conduces por la noche, con poca visibilidad, en cambio, bajas la vista y la fijas a tres o cuatro metros por delante. Justo en ese par de líneas blancas pintadas en el suelo. Te aferras a esa referencia y te concentras en seguirla. Tu reacción ha de ser inmediata: si ves que las líneas comienzan a inclinarse hacia la derecha, empiezas a girar el volante gradualmente para mantenerte ceñido a ellas. En cuanto ves que tus líneas comienzan a enderezarse, vuelves tu dirección lentamente hacia el centro, ajustando tu rumbo metro a metro, siguiendo esa huella blanca en el pavimento, sin tener más que un par de segundos de previsión y anticipación. Si en este contexto intentas mirar a 50 metros para prever tus movimientos futuros, en el mejor de los casos no verás nada, en el peor, puede que unas luces lejanas te confundan y te hagan tomar la decisión equivocada. No tienes información sobre el futuro, y debes conducir sin ella, sólo con el continuo presente y un lugar al que quieres llegar.

Aunque parezca mentira, si te centras en los tres metros que hay delante de ti, será suficiente para llegar a destino. Pero has de permanecer alerta y con todos tus sentidos puestos en la conducción.

Ayer le preguntaba a un cliente y amigo, con el que, desde hace un par de años venimos viendo despeñarse, uno a uno, a los grandes players de su sector (más o menos uno cada seis meses), si era consciente de por qué caían los que caían. Lo que quería, era básicamente saber, más allá de los tópicos, qué es lo que hace que grandes compañías, con muchísima espalda y mucha más cifra de negocio, se precipiten al vacío, mientras ellos consiguen resistir el temporal sin sufrir daños considerables (e incluso con un moderado crecimiento).

Mientras volvía a casa, pensaba en su respuesta sobre la humildad, sobre bajar a la calle a ver qué está ocurriendo realmente, y sobre reaccionar y solucionar los problemas de inmediato. Era de noche y la carretera estaba oscura, entonces levanté la vista y unas luces lejanas intentaron confundirme, señalando en la oscuridad un camino que no existía. Instintivamente bajé la mirada y me concentré en los únicos tres metros de certeza que tenía delante de mí, en forma de líneas blancas.

Entonces comprendí que eso era exactamente lo que él estaba haciendo: centrarse con atención y realismo en los indicadores inmediatos, evitar los espejismos de la soberbia y la zona de confort, y reaccionar tan rápido como sea posible en cuanto las líneas blancas se empiezan a curvar. Conduciendo en la noche con la información inmediata, la única fiable, y un claro objetivo, un destino al que llegar. Y eso es, justamente, lo que marca la diferencia en tiempos de oscuridad e incertidumbre.

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3 comentarios a Conducir en la noche

  • Muy interesante la analogía, Mau. Muy poética :)

    Estoy de acuerdo que hay que ir ser flexible y adaptable (si me permites la autopromo, es lo que hemos hecho esta temporada que empieza en 2shareworld), pero no hay que perder la vista en el largo plazo, eh?

    Esas empresas que caen también lo hacen, además de lo que tu comentas, porque su tamaño es tan grande que no tienen otra solución. No saben gestionar ni vivir en un “mundo pequeño”… conozco el tema ;)

    Ei! me gustó mucho el post, de verdad

  • Mau Santambrosio

    Gracias David por el comentario, me alegra que te guste.
    A decir verdad, no estoy muy seguro de estar hablando de flexibilidad, me ha sorprendido leer “flexible y adaptable”. En cierto sentido, lo que quiero decir es todo lo contrario: hay que ser muy estricto y disciplinado, y ceñirse mucho a los indicadores directos (las líneas) para conducir sin visibilidad. Flexibilidad sí, en el sentido de apertura de posibilidades y de maleabilidad, pero no en el sentido de “todo vale”.
    Respecto a lo de las empresas grandes, yo sí creo que tienen otra solución. Se puede conducir un trailer cargado en la noche. Pero hay que ir con más precaución y atención. El problema es que algunos van pensando que conocen el camino de memoria… la ilusión de la autoconfianza de los engreídos.

  • Muy cierto, algo que llama mi atención es tu enfoque en centrarse en los indicadores. También coincido con David de que no por ello debemos perder la vista en el largo plazo.

    Creo que la visión general debe ser a largo plazo, una vez establecida se deben fijar metas y objetivos para alcanzarlas (siempre acompañados de un indicador que permita medir nuestro desempeño). Es en este punto donde debemos estarnos fijando diariamente y generar el hábito de medición.

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