El Espejo del Diablo

lucy

Intuyo que el diablo, cuando se mira en el espejo, no ve un monstruo demoníaco. Imagino que se verá guapo, irresistible y, sobre todo, un ser supremo destinado a liderar la causa más importante del universo. Vamos, que frente al espejo todo diablo se cree el salvador de la humanidad.

Donde mire, veo empresas mirándose al espejo. Para las empresas sus marcas son geniales, ideales, una maravilla. Sus productos son la solución perfecta y obvia a una clarísima necesidad que todo el mundo tiene. Solución que venden a un precio “muy atractivo” considerando su “excelente calidad”. “Somos la mejor relación calidad-precio” dicen muchos directores de marketing como si eso significara algo. Y luego, para acabar de confirmar su más absoluto vacío de estrategia rematan: “…y en nuestro caso, es cierto”. Luego, son capaces de respaldar semejante tontería con una docena de afirmaciones, avaladas todas por un montón de números, datos y comentarios recogidos prolijamente por un ejercito de comerciales, ejecutivos de cuenta, directores de oficina, cortesanos y lacayos varios al servicio de la organización. Un espejo en toda regla.

Para este tipo de empresas, el problema es siempre el mismo: “los otros”. El cliente, la competencia, el mercado, el presidente del gobierno, la crisis, los chinos… cualquier causa exógena viene bien para quitarse el peso de la responsabilidad. Y no es una cuestión de ego, ni de ingenuidad, ni siquiera es a causa de un exceso de confianza. El problema es que creen demasiado en la imagen que les devuelve el espejo.

La falacia del espejo es que la imagen que ves en él, no es la imagen que ven los demás. El espejo te devuelve la imagen que quieres ver, esa realidad subjetiva construida, perfectamente real sí, pero sólo real para ti. El espejo sólo puede devolverte la imagen que ya has construido de ti. Así como “el mapa no es el territorio“, el espejo no es la persona. Poco puedes sorprenderte de la imagen del espejo, es difícil encontrar algo nuevo en ella. Poco se puede aprender mirando esa imagen que tanto se parece a la idea que ya tenemos de nosotros. Es un reflejo redundante. Mal sitio para conocerse.

Así que, si de verdad quieres conocer tu marca, tu mercado y tu negocio, empieza por romper los espejos (es mentira que traigan mala suerte). Empieza por identificar y abandonar los prejuicios, las asunciones incuestionables y las verdades indiscutibles. Abre la puerta y deja entrar a gente nueva, crítica, reflexiva, analítica. Escucha y debate con ellos, quizás tampoco lleven razón, pero tienen mucha información que un espejo nunca te mostraría.

También puedes seguir mirándote al espejo con complejo de Mesías incomprendido. Es tu elección. Pero si lo haces, hazte un favor y piensa en los cinco peores dictadores que puedas recordar, los que más daño hayan causado a la humanidad.
¿Qué crees que veían en el espejo?.

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27 comentarios a El Espejo del Diablo

  • Totalmente cierto, hay veces que entras en una cultura en la que no eres capaz de ver en realidad, lo que hay más allá (detrás de ese espejo), pensar con lógica, más allá de tu estrategia. Es necesario en ocasiones olvidar lo que sabes y crees saber, dejar tu mente en blanco, y ver como de verdad se percibe tu empresa, tu producto, etc.
    Buen post!:)

  • Será o no el espejo, pero que un empresario ame a su producto como a su hijo, es parte de la ceguera del juego… que sienta amor ciego por su marca, eso ya es narcisismo. Pero como dices, cuando se trata de directivos (cuando estos deberían ser los primeros escapar del espejo) la cosa se torna oscura.

    Hasta quedaría bien identificarse como “Rompedor de espejos y espejismos, contactar via …”

    Muy buen post.
    Mando

  • Esto me recuerda a las frases de emprendedores triunfadores de conseguir la excelecina, somos los mejores, nos diferenciamos por nuestra alta exigencia…a mi personalmente tampoco me ha ido mucho eso. Yo soy lo que creo y porque me crea la mejor no lo voy a ser…digo que yo lo intento, y te digo que intento hacerlo lo mejor posible, según mis principios, pero no que es mi ambición conseguir la excelencia y perseguir la perfección! somos imperfectos no?

  • Qué gran post y qué gran verdad. Pero en la empresa evolucionamos lentamente. Es preciso que cambiemos la mentalidad, que comprendamos y aceptemos los cambios. Todo va muy de prisa y apenas seguimos el ritmo.

  • Los rompedores de espejos a veces se enfrentan a un grupo en el que la única imagen distorsionada es la que ellos denuncian, y en su rol de “Pepito Grillo” resultan molestos ante situaciones en las que los demás no ven o no quieren ver.

    Empieza la verdadera paradoja ¿seré yo o serán los otros los que ven raro? Es fácil salir de ella, el que acepta la crítica y se autocritica normalmente tiene menos números de ser nuestro amigo diablillo.

    Pero sale otra teoría que me gusta mucho, la de los focos. La realidad no se nos presenta así, tal cual, sino que prestamos nuestra atención a determinados aspectos y éstos corroboran o no nuestros prejuicios. Creo que lo que le pasa al empresario es que si el niño le sale bajito se dedica a mirar que es gracioso, y a veces es lo único que puede llegar a ver porque el amor le ciega.

    Y por eso me ha gustado tanto el post Mau, la respuesta está en el ejercicio mismo: “Abre la puerta y deja entrar a gente nueva, crítica, reflexiva, analítica. Escucha y debate con ellos, quizás tampoco lleven razón, pero tienen mucha información que un espejo nunca te mostraría.”

    Gracias por el post

  • Voy a invocar a Marco Cimino, que le va a encantar esto.
    Y sí, para marcas, para productos, para nosotros mismos, alejarnos, vernos desde lejos, pillar perspectiva… todas esas cosas pueden ayudar a que no nos autoengañemos.

    Muás!

  • Para los padres, sus criaturas son lo mejor, igual ocurre con las empresas, el CEO cree que su empresa, su criatura, es perfecta. Pero aquí no hablamos de amor sino de dinero: es importante saber mirar, como dices, tu empresa con ojos analíticos, pragmáticos y dejando de lado los sentimientos.
    Gran post, Mau!

  • Mauricio Santambrosio

    Ana, bienvenida!
    Esto de olvidar lo que sabes, dejar la mente en blanco y volver a repensarlo todo, lo decimos mucho, pero lo cierto es que se hace muy poco. Probablemente porque es muy muy difícil, prácticamente imposible sin ayuda externa de profesionales. Aun los que creen que lo están haciendo, probablemente no hacen más que centrarse en otro marco conceptual (pero siguen enmarcados). Hay que buscar y generar las condiciones para ese pensamiento. No es, seguramente, algo que pueda hacerse de un día para el otro, pero sí puede prepararse la organización para dialogar con los “rompedores de espejos” como dice Mando, e incorporar el pensamiento crítico en su ADN.
    Gracias por pasarte por aquí y por tu comentario.

  • Mauricio Santambrosio

    Mando,
    conocer tu producto te aporta ventajas competitivas, en lo bueno y en lo malo. Un DAFO bien hecho es la base de cualquier estrategia que aspire al éxito, uno parcial y sesgado, tiene muchas más posibilidades de fracaso. Está muy bien amar tu producto (y como bien dices es necesario), pero ese amor, si es ciego, puede ser nocivo.
    Me gusta la idea del “Rompedor de espejos”. Las empresas deberían rodearse de rompedores de espejos, no para asumir sus recetas como máximas (en ese caso serían otro espejo, sólo que de colores), sino para debatir con ellos, escucharles, y en última instancia, aprender a romper espejos.
    Gracias por tu comentario!

  • Mauricio Santambrosio

    Cris,
    es cierto que somos imperfectos y que muchos se niegan a ver esas imperfecciones. Pero yo insisto, mi intención no iba tanto por el narcisismo de algunas empresas que sólo ven lo bueno, sino por la ceguera que causa el fiarse demasiado de la imagen que uno mismo ve reflejada. Quiero decir, muchas veces también se obvian aspectos positivos, porque se están centrando en lo foco errado (gracias Pat, gran comentario). ¿Cuántas veces te has encontrado con un empresario preocupado por bajar el precio para ser más competitivo, cuando en realidad sólo tenía que comunicar mejor el valor desconocido de su producto? ¿Cuántas veces has visto una campaña dirigida al público equivocado, sólo porque alguien no pensó que ese producto podría calar en otro segmento?. Lo que quiero decir es que los espejos hacen perder oportunidades, tanto si lo que no ves es bueno como malo.
    Gracias por tu comentario!

  • Mauricio Santambrosio

    PymeActiva, bienvenidos al blog!
    Cuesta mucho seguir el ritmo, es cierto. Aun así, yo creo que es más una cuestión de actitud que de esfuerzo. Supone un esfuerzo cambiar de actitud, sí, pero también una oportunidad inmensa.
    Gracias por el comentario, un placer que os haya gustado.

  • Estupenda reflexión, Mau

    Y muy buenos comentarios por parte de todos. Difícil añadir algo. Os cuento lo que me sugería la lectura del post:

    Me venían a la mente dos imágenes: el mito de la caverna y la peli “Los Otros”, con la pobre Nicole Kidman empeñada en hacer desaparecer los espejos. Es la analogía inversa de la que usas tu, pero el efecto es el mismo: quedarse con la imagen de uno mismo para evitar ver la realidad que intuyes que está ahí. El problema siempre está en “Los Otros”…

    Totalmente de acuerdo con @patdeandres, a veces ir de rompespejos te hace cuestionarte si no eres tu el que no ve las cosas como son en realidad. Pero es que las cosas no *son* de ninguna manera, hay diferentes acercamientos. Y la historia del marketing nos enseña como el acercamiento basado en el consumidor siempre ha triunfado frente a los enfoques “miopes” (http://es.wikipedia.org/wiki/Miop%C3%ADa_de_marketing).

  • Mauricio Santambrosio

    Hola Pat,
    vaya pedazo de comentario te has marcado!. Has dado en el clavo con lo de los focos. Abordamos la “realidad” del mismo modo que cuando hacemos una foto: enmarcando y enfocando. Es normal y necesario, no podemos ser holísticos en términos absolutos. El empresario ha de enfocar, necesariamente tiene que poner marco y foco a su empresa. Lo que no significa que pueda estar equivocado. El problema es que muchos cierran el acceso a los rompedores de espejos porque suponen una amenaza y un conflicto con sus creencias. Es la diferencia entre idea e ideología. Dirigir una empresa con ideas es una cosa; con ideología es otra, y mucho más peligrosa.
    Personalmente, he visto tantos de los que ven “al niño gracioso porque les salió bajito”, como de los que están tan convencidos que el mundo lo que quiere es reírse, que ponen a su niño a hacer morisquetas estúpidas, mientras desperdicia un enorme talento natural para el piano. Vemos lo que queremos ver, y eso implica, también muchas veces, pasar por alto un potencial natural que no hemos sido capaces de imaginar. Perdemos oportunidades sólo porque están fuera de nuestro marco, o de nuestro enfoque: un nuevo uso para nuestro producto, un nuevo público en el que no habíamos pensado, un valor diferencial que jamás se nos hubiera ocurrido…. El espejo sólo repite lo conocido, lo bueno y lo malo, y oculta el resto.
    Gracias por el comentario ;)

  • Mauricio Santambrosio

    Hola Tona,
    sí que es necesario pillar perspectiva, la cuestión es que, creo, es imposible hacerlo sin ayuda. Ahí es donde entran otros profesionales, que no estén tan “mojados” en tu causa como tú. A veces los profanos son los que más y mejor luz pueden arrojar sobre una materia. Por eso me gusta escuchar como te cuentan los niños algunos hechos, porque enmarcan y enfocan de una manera que tú jamás lo harías.
    Gracias por pasarte y comentar

  • Mauricio Santambrosio

    Hola Luis,
    creo que estamos de acuerdo, sobre todo, es importante no cerrarse al talento y la innovación que vienen en forma de “rompedores de espejos” porque suponen oportunidades para tu empres.
    Un abrazo y gracias por comentar

  • Mauricio Santambrosio

    Pepe,
    es curioso, pero es cierto, no había caído en la peli “Los Otros” hasta que la has mencionado. Y eso que hablo de espejos y de “los otros”… pero no lo he relacionado, sino quizás hubiera sacado mejor partido de la analogía. Tienes toda la razón, es la analogía exactamente inversa, tanto que es la misma (como los ángulos de 0º y 360º). Nicole Kidman no quiere ver los espejos porque le muestran una realidad que no es la que necesita para sobrevivir. Es una innovadora, sabe que su “producto” necesita creer en algo diferente de la realidad del espejo. Necesita aferrarse a lo que cree, a su propuesta de valor, y evitar los espejos (asesores financieros, accionistas y directivos conservadores).
    Gracias por pasarte y comentar. Ah, y por subir el post a MKTfan ;)

  • Hola Mau,

    evocado por Tona (parezco el mismísimo diablo), quiero añadir que romper los espejos requiere un ejercicio de autocritica muy importante.
    muy pocos (y menos los que han llegado a un nivel de responsabilidad elevado en la organización de una empresa) estamos dispuestos a asumir que puede que estemos equivocados y siempre tenemos la tendencia a escurrir el bulto a otros factores externos, que si el mercado, que si la coyuntura, que si la competencia, la temperatura, la humedad, etc.

    en el fondo a todos nos sabe mal reconocer que necesitamos ayuda y que no disponemos de va varita mágica para siempre tener la solución a todos nuestros problemas y que conocer el producto, conocer el mercado es fundamental pero no lo es todo porqué siempre representa una parte del todo.

    nuestro producto y nuestro mercado son una parte de nuestro mundo, pero allí fuera existen millones de personas, millones de necesidades, millones de situaciones que no tenemos la capacidad de analizar y convertir en oportunidades para nuestra empresa.

    la ayuda de profesionales es fundamental para ampliar nuestra visión, así como el abrir nuestras puertas para escuchar a nuestros proprio clientes y colaboradores nos enriquece tremendamente.

    el problema no es equivocarse. el problema real es no saber hacer tesoro de nuestras equivocaciones para convertirlas en oportunidades.

    muy buen post, Mau!

  • Muy chulo el post! Me gusta mucho!
    A mi me gustaría añadir dos comentarios (si me dejas claro):
    -No sólo son las empresas. Nosotros mismos caemos constantemente en el error de ver lo que queremos ver… Hablo como persona, como profesional o como marca personal. Creo que es humano.
    - Venimos de un mundo industrial donde lo normal no es preguntar demasiado a los consumidores. Ahora en una sociedad donde tenemos visibilidad de qué es lo que opina la gente, una de las claves es tener una metodología para poder validar que lo que eres, es lo que quieres ser. El problema es que falta base metodológica. ¿Tocará volver a la escuela?
    :)

  • Mau, as usual, muy buen post. Escribes poco pero cuando lo haces es en plan a lo grande.
    Eso es lo de mirarse el ombligo, no? En algún momento nos ha pasado a todos, o al menos a mí. En la línea de lo que dice Titonet.
    Hay grandes comentarios aquí, así que poco aporto. Estoy 100% de acuerdo con todos. Pat dice algo que es cierto. Los críticos tienen muy mala prensa dentro de la empresa. Grave error. ¡Con lo que se gana de los procesos reflexivos!, ¿verdad?

  • Mauricio Santambrosio

    Hola Marco,
    gracias por pasarte, aunque sea evocado cual Lucifer, lo que dices es completamente cierto, la humildad que se necesita para asumir que quizás estamos equivocados, no es algo que abunde precisamente en los despachos de altos ejecutivos y directivos. En esta parte del mundo, la duda es un indicio debilidad, y la falta de respuesta, de pérdida de control. Esto hace que muchos de estos “responsables” de organizaciones, prefieran una certeza equivocada a la búsqueda de la verdad. Dudar les está prohibido por contrato. Así, poco a poco y durante años, alimentamos la imagen del ejecutivo seguro, firme, omnisapiente, que tiene la respuesta perfecta a todas las preguntas y cuyas resoluciones son, además de incuestionables, irrevocables (antes muerto que retroceder y reconocer un error).
    Y mientras escribo esto, me asalta la idea (no quería llegar a esto, ni quería hablar de este tema, no era este el hilo del post, pero ha caído solo): ¿a estás empresas estamos intentando convencer de que adopten un modelo bilateral, de conversación, de crowdsourcing, de diálogo con stakeholders, etc, etc, etc? ¿a esta generación de directivos queremos convencer con nuestra dialéctica del social media? No me sorprende que sean tan pocos (por no decir casi ninguno) los casos de adopción de estrategias SM a nivel corporativo como corresponde. Ahí tienes a Movistar, con sus comentarios ingeniosos en Twitter, pero que es imposible que te entiendan en el 1004. Quizás hasta que no se produzca el cambio generacional no tendremos auténticos casos modelo en grandes compañías españolas.
    Eso explica también por qué llegan de otras latitudes tantos y tantos ejemplos de buenas prácticas. Nuestro sistema educativo y nuestra tradición religiosa adoran los espejos :( .

    Un abrazo y gracias por tu comentario!

  • Mauricio Santambrosio

    Hola Fernando,
    no te veo mucho por twitter últimamente, o estás de vacaciones o he dejado de seguirte :P En cualquier caso, gracias por pasarte y comentar (no sólo te dejo, hasta podría rogarte que lo hicieras).
    Tienes toda la razón, es un “vicio” humano el ver lo que queremos ver. El problema es que a nivel personal, si te quieres engañar, adelante, “be my guest”, puedes cagarla todo lo que quieras, las consecuencias no serán demasiadas, ni afectarán a mucha gente. Pero a nivel compañía o marca, hay mucha gente cobrando mucho dinero para evitar esos “vicios” humanos, y las consecuencias pueden ser desastrosas (que se lo pregunten a los acreedores de Lehman Brothers sinó).
    Luego, creo que también es cierto tu segundo comentario. No sólo habrá que volver a la escuela, habrá que cambiar la escuela si queremos que los directivos de mañana dejen de tener pánico a dudar y a equivocarse (lee la respuesta al comentario de Marco). No sólo es metodología, es epistemología. Es probable que antes de que podamos acceder a un conocimiento mucho más profundo sobre nosotros, debamos replantearnos la forma en que nos relacionamos con el conocimiento.
    Un abrazo, a ver si hacemos ese café a la vuelta de vacaciones. Gracias x tu comentario!

  • Mauricio Santambrosio

    Hola David, gracias por pasarte y decidirte a comentar. Las entradas, y esta es un buen ejemplo de ello, se enriquecen enormemente con los comentarios.
    Poco que agregar ya, después de responder a todos, creo que puedo ahorrarte tener que leer una respuesta kilométrica.
    El problema es el mismo: los críticos tienen tanta mala prensa en las empresas porque a los directivos no les está permitido dudar, la duda es marcada como incompetencia. Los directivos están obligados (culturalmente) a mantener una dirección unívoca para mostrar fortaleza, entonces los cuestionadores aparecen como amenazas. Lo triste, además de las oportunidades que, como dices, se pierden al perder los procesos reflexivos, es el talento que se desperdicia y ahuyenta por no escuchar a los “rompedores de espejos”.
    Gracias por tu comentario, un abrazo David!

  • [...] Pero antes de ese paso, la empresa tiene que hacer un ejercicio de reflexión y dejar de adorar su propio ombligo. Mau Santambrosio lo define perfectamente en su artículo “El Espejo del Diablo“. [...]

  • [...] que hacer es escuchar lo que dicen sobre ti. Y esto muchas veces no coincide con lo que tu crees (recomiendo leer el post de Mau sobre este tema). Por ejemplo, las galletas. En mi opinión, las marcas se equivocan intentando [...]

  • [...] que hacer es escuchar lo que dicen sobre ti. Y esto muchas veces no coincide con lo que tu crees (recomiendo leer el post de Mau sobre este tema). Por ejemplo, las galletas. En mi opinión, las marcas se equivocan intentando [...]

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